viernes, 17 de septiembre de 2010

Europe is living a celebration



Resulta que me había quedado dormido con la tele puesta, pero lo aviso de primeras para los listillos de "seguro que al final todo es un sueño". Bueno pues sí, menos yo, todo el mundo se habría hecho spoiler, sin duda.

Estaba anocheciendo en las carpas y sobre los barracones, donde un par de miles de personas ya se habían dejado el dinero para cenar en platos de plástico; y sin recoger su mierda. La lluvia había encharcado el recinto y yo comenzaba mi historia con toda la ropa calada, dando traspiés pero eso sí, en un sitio tristemente ajardinado en el pasado y sin demasiadas calvas de hierba hasta donde alcanzaba la vista.
No había demasiados borrachos entre el guirigai de nacionalidades, pero cada país iba a su bola, en su idioma y con su moda. Y yo no era la excepción, me iban a insultar en muchos idiomas. Pisando belgas, molestando a alguno de Baviera o babeando delante de una serbia iba poco a poco haciéndome al lugar con la multiusos suiza que me habían regalado con la entrada. Era eso o un queso de mierda.

Iba con un compañero de periodismo, al que nunca traté en la realidad, pero yo sólo podía pensar en comer y en robarle un metro de manta a alguien,.
Las barras acondicionadas para el evento ofrecían restos de platos multiculturales servidos de manera cutre. Elegí un pilaf a medio masticar, costroso y crujiente, que parecía una torta de aceite, y me lo comí. Bien frío.
Mierda de Cumbre Europea.

Sí, adiós a los festivales musicales y a las raves de cinco días; ahora resulta que para vernos las caras todos tenemos que ir a las cumbres internacionales.

Mientras tragaba aquella mierda que haría llorar a Saladino de pena, el mamón de mi compañero de universidad saltaba cada minuto en voz alta con mierdas del estilo "el presidente francés, Nicolás Sarkozy, bromeó en repetidas ocasiones durante su intervención sobre la 'hipócrita actitud de los países miembros que comparaban la expulsión de elementos antisociales con las deportaciones de judíos'" o "conectamos en directo con la rueda de prensa de Viviane Reding, comisaria de Justicia, tras su acorralamiento al gobierno galo con lo que otros jefes de estado calificaron de 'desproporcionado e injusto ataque a la soberanía del pueblo francés y de intromisión populista'"...Claro, todas estas chorradas las escupía un especial sobre la cumbre en La Noche en 24 Horas de TVE, y mi cerebro en pleno estadio R.E.M las ponía en boca del capuyo cara de becario. Me iba cargando de mala ostia y de vomitivo pilaf hecho, seguro, por manos caucásicas.

Bueno, "voy a hacer un poco de trabajo sin cenar decentemente y sin haber llegado a tiempo a cubrir la farsa".
Cogí al primer guiri que buscaba el camino a su tienda y lo zarandeé tirándolo al suelo y clavándole las rodillas en los hombros.

"Mira, desgraciado, los franceses están cometiendo una deportación ilegal masiva y eso no lo contempla ninguna ley comunitaria. Punto primero. Su gobierno populista de los huevos, no es más que eso, desde el primer día de legislatura, pasando por la criminalización de las banlieue, la privatización desproporcionada o la centralización de las competencias...pero es que eso es lo que votó Francia. Porque los franceses son unos racistas de mierda y no recuerdan que sus casas las construyeron los argelinos.




Como los italianos, siempre jodiendo a los rumanos y albanos, o los españolitos y su gang-bang continuo a todo lo moro, y lo mismo desde Portugal hasta Noruega.
La xenofobia es lo único que vertebra Europa. Y los romanís, los zingaros, los gitanos, los judíos o los kurdos son el objetivo. La única misión que tiene el Parlamento, la Comisión, el Tribunal de Justicia y toda la parafernalia acompañante es acabar con el Gen Nómada.
Porque no aportan, ni están inscritos, ni se dejan engatusar. Porque son una provocación al liberalismo ese de la libre circulación de personas, bienes y capitales al hacer uso de su movimiento por el territorio de la UE. Porque son como las golondrinas y no se quedan pasando frió en su 'patrie'. Os odio, europeos de mierda, no valéis ni la enculada de un perro muerto".

"¿Lo has grabado?"

Pero mi compañero estaba absorto en las pantallas gigantes en las que salía Sarkozy con un fulgor de dios protector e inmortal, los aplausos no se oían pero el presenciarlos a cámara lenta le daban un rigor histórico abrumador que llenaría de vocación a futuros politólogos. Su sonrisa era pura como la risa de un niño y hasta la Merkel se acercó a su oreja para decirle entre susurros "me mojas toda".
Mi becario ya estaba perdido, su brutal erección lo confirmaba. La imagen se cortó para anunciar que dentro de un par de horas se iban a fletar autobuses con destino a los poblaos gitanos. Y luego imágenes de hipnótico fuego.

El becario se volvió hacia mí ilusionado pero yo ya le había cortado la garganta con la suiza multiusos. Tenía dos horas para hacer arder aquel nido de blancos...

...Pero desperté.
Apagué la tele y bajé al bar de la china a echar unos dardos nada más abrir.




miércoles, 15 de septiembre de 2010

Deseo de ser kurdo


Ni una palabra decente en mil días. Ni un sueño apache que esconder de los funcionarios. Ni sabores, ni olores, ni pieles de gallina ponedora.
Nada de drogas curativas.
Nada de sexo inseguro;
nada de ciudades sobrevolando, a diez mil pies de altura, los viñedos de tu familia.

Tengo toallitas limpia-gafas y sucios los calzoncillos. Tengo un cajón lleno de cigarrillos de menta y un acuciante dolor en la axila. Temo por mi vida. Temo por mi amor.
 
Sin noticia alguna de Willendorf,
ni de Phnom Penh.

No quiero ser extravagante, quiero ser soñador.
No quiero descubrir que he acabado hablándome de una manera clara y directa.

...el Bósforo me sigue reclamando en la distancia y ya puedo oler el raki.